La raza Mastín Napolitano.
Su aspecto imponente es pétreo, un tanto prehistórico, con ese toque de solemnidad que poseen las cosas ajenas a la manipulación humana. Su especial fisonomía armoniza a la perfección con el paisaje volcánico de la tierra que ha sido su cuna y, tanto su anatomía como su temperamento, poseen la facultad de vincular al que lo contempla con las raíces históricas de un pasado legendario. El coloso de Nápoles es el hijo del Vesubio, una especie de dios pagano, con aspecto sereno e inmutable, de mirada enigmática escondida entre sus arrugas que caen como pliegues de lava. El mastín es un ser conciente de su enorme fuerza, lo que se traduce en seguridad en sí mismo y ello evita la agresividad sin provocación pero, en sus genes, tiene grabada una consigna que le ha provocado el favor de sus dueños por centurias: nadie extraño debe traspasar la frontera del territorio que se le encomienda guardar. A la lealtad y cariño que él ofrece con desmesura a sus propietarios, éstos deben responder en los tiempos que corren con algo muy simple: responsabilidad. Un mastín, aún siendo muy inteligente, no tiene la posibilidad de discernir amigos de enemigos en su trabajo de custodia y protección. Es tarea del dueño educarle, socializarle y prevenir aquellas situaciones que pueden derivar en comportamientos no deseados. NO ES UN PERRO PARA CUALQUIERA. Solo aquel que es capaz de ser su compañero, su instructor, su superior jerárquico y le instala en un medio adecuado y seguro, puede disfrutar plenamente de este amigo insobornable. Historia. El Mastín Napolitano desciende del gran moloso romano que ya describió Lucio Mederato Columela en el siglo II en su obra "De Re Rustica", dedicado a las cosas del campo. Columela describió al moloso ideal de guarda, que tanto anatómicamente como por temperamento, se ajusta como un guante al actual Mastín Napolitano. Aquí transcribimos un pequeño fragmento de la obra: "Debe ser de color oscuro, porque un perro de ese color tiene un aspecto mas terrorífico; durante el día se le puede ver y su apariencia asusta y, cuando llega la noche, el perro, perdido en las sombras, puede atacar sin ser visto. La cabeza es tan masiva que aparece como la parte mas importante del cuerpo. Las orejas son caídas y orientadas hacia la frente, los ojos son negros o grises, muy brillantes y penetrantes; el pecho es ancho y poderoso, las patas gruesas, el posterior poderoso, y las uñas fuertes. Su temperamento no debe ser ni demasiado confiado ni demasiado agresivo y feroz. Debe poseer un carácter solemne y responder con energia contra los intrusos. Sobre todo, estos perros deben mostrarse vigilantes en la guarda sin mostrarse ladradores con falsas alarmas y no dar sñintomas de miedo. Deben permanecer cerca del lugar que deben custodiar y no necesitan recorrer mucha distancia. En efecto, a este tipo de perros les gusta estar siempre pegadosa la valla cerrada o junto a la casa sin alejarse. Por lo tanto, las dos cosas mas importantes son, guardar sin intimidarse y, si es provocado, defenderse con valor y tenacidad". Fue difundido en toda Europa por las legiones romanas, al lado de las cuales combatió y contribuyó a la formación de muchas razas de tipo mastín en muchos países europeos. Esa estirpe molosoide que fue un día glorificada en los coliseos romanos, temida cuando acompañaba a las Legiones del Imperio y respetada en la custodia de las villas rurales, con el paso de los siglos se fue extinguiendo, y solo quedaron pequeños reductos aislados en el sur, sin una especial selección, mal nutridos y atados normalmente a una cadena. Después de sobrevivir durante muchos siglos en los campos cercanos al volcán Vesubio, en general, en toda la región de Napoles, a mediados del presente siglo fue sometido a una rigurosa selección por parte de un grupo de cinófilos expertos.
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